sábado, 29 de octubre de 2011

Relato Ninune´s Times - Gincana Literaria

Después de hachar un último vistazo a la revista se dirigió decidido hacia el teléfono, pero en cuanto hubo marcado se le fue toda la seguridad. Siempre se había considerado un hombre con una gran determinación, pero cada vez que hablaba con ella se convertía en un manojo de nervios.

- Marc, ¡Hola!. Sabía que me llamarías.- Dijo una voz entusiasmada desde el otro lado de la línea.
- Bueno, como no iba a llamarte Andrea. Eres portada de casi todas las revistas y la promoción de la película va viento en popa. Has estado magnífica.
-No seas modesto que el éxito empieza desde el principio. Ya te dije que tu guión sería la clave de todo.

Marc y Andrea se habían conocido en el rodaje de la exitosa película El cielo de Estambul. Era el primer guión de Marc que se convertía en una gran superproducción, más por estar en el lugar indicado en el momento indicado. Además en su contrato le pedían que asistiera todos los días al rodaje, para supervisar que la fuerza del guión llegara a la cámara. Fue allí donde conoció a Andrea. Era la actriz de moda y con solo 25 años ya había encandilado a la crítica internacional y nacional. Cuando formaba parte del elenco de actores de determinada producción ésta arrasaba.

- ¿Y qué has estado haciendo, Marc? Yo de ti dejaría de holgazanear, porque dentro de dos meses tenemos que ir a los BAFTA.
- ¿Tanta prisa y todavía quedan dos meses?- rió divertido.
- Pues sí, eso es una cosa muy seria- y cambiando el tono de voz al nivel de cuchicheo preguntó.- ¿Y tú con quién vas a ir?

“Contigo” le hubiese gustado decir. El primer día de rodaje, cuando la vio, quedó aturdido por el simple hecho de que le devolviera la sonrisa. Era un ángel, era su musa. No se consideraba de los que creen en los flechazos ni nada de eso así que intentó olvidar esos sentimientos todo lo que pudo. Se consideraba lo bastante maduro como para no enamorarse de una cara bonita. Él era una persona culta e inteligente y si algún día se ponía a buscar al amor de su vida no se fijaría en superficialidades. Pero claro, cuando llegó a conocerla de verdad todo cambió. Les gustaba la misma música, los mismos libros, el mismo cine. Era la chica perfecta, inteligente, perspicaz, generosa... Enseguida se hicieron amigos inseparables. Marc siempre la esperaba a que terminara sus tomas y se quedaban hasta tarde en el plató hablando. Además se convirtió rápidamente en su confidente y con quien ensayaba los textos.

- Aun lo tengo que pensar, puede que a mi madre o mi hermano, no lo sé. Ahora estoy un poco ocupado escribiendo mi nuevo guión.
- ¿Tan ocupado que no puedes ni pasarte por casa? Tengo un catálogo de trajes y así elegimos el que puedes llevar. Y tráete lo que estés escribiendo. Ya sabes que me encanta.
- Está bien. Ahora voy para allí.

Era su amigo. Para ella no era más que su amigo. Incluso le había llegado a decir que era su mejor amigo, pero nadie termina saliendo con los amigos. Además ella terminaría saliendo con Gregor, el otro actor protagonista de Cielo de Estambul. Lo vio claro en sus escenas, había mucha química y por si fuera poco las revistas del corazón no paraban de sacar rumores sobre ellos y visitas nocturnas “nosedonde”.

Antes de salir de casa se plantó ante el ordenador. En realidad no tenía nada escrito de su próximo guión y tenía que improvisar algo rápido, ni que fuera solo el argumento en media hoja.

Por mucho que miraba la pantalla en blanco no se le ocurría nada medianamente decente. Solo podía pensar en Andrea y en lo mucho que le dolía cuando no estaba con ella. En como saboreaba cada una de sus palabras, de cómo se sentía tan a gusto a su lado como si hubiese nacido solo para estar con ella. Se acercó a la ventana y la abrió. A pesar de que había ganado mucho dinero con su última película seguía viviendo en el pequeño estudio donde se independizó años atrás para probar suerte en el mundo del cine. En realidad había pensado en cambiarse, pero cuando llevó a Andrea un día que iban a ensayar una escena ella le dijo que era encantador y muy bohemio. Era una tontería quedarse solo por eso, pero sentía que ese piso, desde entonces, le pertenecía también a ella. Y quería que así fuese. Quería que ella fuera más a menudo, invitarla a cenar, a ir al cine, a pasear por el parque, a la playa, a París o donde fuese. La quería. No, la amaba. No se imaginaba la vida sin ella. Con eso en mente se volvió a sentar en el escritorio y tecleó las palabras sin parar. Cuando terminó satisfecho por su trabajo, imprimió una copia y salió disparado hacia el apartamento de Andrea.

- Los he visto más rápidos.- Bromeó Andrea al abrirle la puerta.
-Sí.- Rió nervioso.- Es que he tenido problemas con la impresora.- Mintió.

Una vez se hubieron sentado Andrea se puso a hablar por los codos sobre qué tipo de ropa debían llevar y si cabía la posibilidad de ir todo el equipo a juego o si sería una horterada. En realidad él no la escuchaba. Solo podía oír el sonido de su corazón dando tumbos. En el papel que leerían juntos de un momento a otro había una declaración de intenciones en toda regla. Había escrito un breve sinopsis para una nueva película donde un guionista se enamoraba de una actriz. Más claro imposible y ahora se estaba arrepintiendo mucho. ¿Y si ella no le correspondía? Dejarían de ser amigos probablemente y no podría soportarlo. Prefería quedarse a su lado como amigo que lejos como enamorado.

-Bueno, enséñame ese guión del que me hablabas.

Mientras le leía a Marc le oprimía el pecho, no podía respirar. Intentó comprobar algún tipo de reacción por parte de ella pero nada, nada…

Cuando terminó de leerlo lo dejó sobre la mesa y dio un pequeño sorbo a su taza de te.

- ¿Cómo quieres que me tome esto?

Fue como una bofetada.- Pues como un guión cinematográfico?- Intentó decir lo más dignamente posible.

- ¿Cómo termina?

Marc levantó poco a poco la vista hasta mirarla a los ojos. Sería su última oportunidad, el día más importante de su vida.

- Ella le dice que le quiere y están juntos el resto de su vida.

Andrea le abrazó más fuerte de lo que le había abrazado nunca a nadie.- ¿Por qué has tardado tanto?

Y se besaron para sellar ese amor que no acababa de empezar, si no que en secreto se había formado por las dos partes, un amor para siempre, un amor perfecto.

3 Corazones:

Loky dijo...

:D Muy bonito^^

Astarielle dijo...

Sip!!! Hay que ver la d relatos que hubo en la Gincana y a cual mejor!!!

Anónimo dijo...

Hazme caso :) Un besi!
Loky

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