lunes, 30 de septiembre de 2013

Vidente de Algo Decepcionante

Cuando subes en un autobús, inconscientemente pasas a ser telepectador de las vidas que suben.
Sin pretenderlo miras e intentas hacerte una idea de los viajeros. Imaginas con quien habla el compañero de asiento que esta al teléfono. Crees saber todos aquellos que están a la ida o vuelta del trabajo por sus caras. Observas a grupos de amigos que van o vienen de estar juntos o como ancianas vienen cargadas con sus carros de la compra y piensas que deben ir a supermercados más cercanos para que no se den esos trotes.
Pero sin embargo también eres vidente de cuando una persona obesa entra en su asiento y esta mira de un lado hacia otro a ver donde puede sentarse o ponerse para "no molestar".
¿No os habéis fijado  nunca?
Hoy me hizo escribir esto una situación que observe, pero por desgracia, no es la primera vez en la que soy participe, ni creo que por desgracia sea la ultima.
Volviendo del trabajo entro una mujer de media edad obesa al autobus. El autobús iba practicamente vació. Todas las filas de asiento iban ocupadas como máximo por una persona, por lo cual había asiento para que esta señora se sentase.
Primera decepción que me lleve. La mujer a parte de su obesidad tenia una limitacion física(seguramente causa de esta enfermedad) que le impedía moverse con facilidad. Aun así, y aunque visible para todos, la mujer casi no entro, cuando ya el conductor cerro y acelero su partida. La mujer para llegar al centro del autobús estuvo a punto de caerse en varias ocasiones.
Segunda decepción. Nadie de los que estaban en asientos para movilidad reducidas (todos visiblemente en buen estado) se levanto para que esta señora se sentase. Hago hincapié, en que estos asientos normalmente son individuales y hacen que personas como esta señora se sientan mas cómodas. Además, refuerzo que es obligatorio ceder estos asientos y en alguna ocasión todos lo olvidamos.
Tercera decepción. La mujer miraba a su alrededor a ver donde podía sentarse y miraba con cara de asustada y desconfiada de donde podría hacerlo. Cabe destacar que hubo gente que cuando se percataron pusieron objetos personales en los asientos vacíos dando a entender lo incomodo que sería que una persona de su talla estuviese a su lado.
Al final la señora se quedo de pie, agarrada como pudo y hasta que bajo, estuvo en una creciente inestabilidad que personalmente me tuvo el corazón en vilo.
¡Maldita hipócresia!
Entiendo que los asientos de los transportes publico sean reducidos y compartir asiento con una persona obesa hace que aun se reduzca ese espacio. ¿Pero es motivo suficiente para que la sociedad actué así? ¿Tan sumamente egoísta somos?
LLendo aun más allá... ¿Veis normal en según que transporte publico se cobre mas a personas con esta talla?
¿Hasta aquí llega esta maldita sociedad?
Hablamos de igualdad, de tolerancia y sobre todo, de evolucion... ¿Y aceptamos casos como esto?
¿No es la obesidad otra enfermedad?

4 Corazones:

Esciam dijo...

Hola linda!
Horrible, totalmente, como persona obesa que soy me dio total asco, ¿y les cobran más? desgraciados todos!
Y una pregunta, ¿qué hiciste tú?
Saludos!

Astarielle dijo...

Ceder mi asiento, claro esta :P

Esciam dijo...

:) BIEN!!

Victoria dijo...

Acabo de descubrir tu blog y esta entrada se merece comentario, la verdad es que esta situación no la he vivido ya que por lo general, aquí en la isla (o almenos en el bus en el que yo suelo ir) los asientos se ceden y hay respeto. Pero cuando he salido de viaje si que he visto muchas faltas de respeto de este tipo en el metro y es indignante.

Besos ^^

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