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viernes, 2 de diciembre de 2011

¡¡Ganadores I Certamen de Relatos!! - Definitivos

¡¡Hola Chic@s!!

¿Qué tal estáis? ¡Por fin es Viernes!

Hoy os traigo los ganadores definitivos del I Certamen de Relatos organizado en el Blog. Como sabéis ayer hubo un empate que hemos tenido que romper y hoy, por fin, podemos dar los resultados generales...



Ganadora del Relato Paranormal

¡¡ESTAMPIDA ANIMAL!!


Ganadora del Relato Real
¡¡LOKY!!


¡¡¡Enhorabuena Chicas!!!

**Tenéis dos días para enviarme tus datos por correo**


**Gracias a tod@s por participar**

Os recuerdo que hasta el domingo esta activo el sorteo "Lucia" donde podrás ganar un magnifico ejemplar. ¿Aún no has participado? ¿A qué esperas?


Os adelanto que el Lunes anunciaré una gran sorpresa. No puedo adelantar nada más. ¡Estad atentos!

¡Un beso y Hasta Pronto!

jueves, 1 de diciembre de 2011

¡¡Ganadores I Certamen de Relatos!!

¡¡Hola Chic@s!!

¡¡Aquí os dejo el resultado de las Votaciones del I Certamen!!


Antes de nada, me gustaría aclarar que Narrador no ha votado, por lo cual su participación queda anulada.

También me gustaría deciros que he decidido no poner los puntos que dio cada uno. Si alguien quiere saberlo que me lo haga llegar por E-mail y le devuelvo el Excell para que lo tenga. De esta forma respetamos el anonimato y la gente que ha optenido pocos puntos no se sienten violentados.

Espero que entendáis que no lo haga público.

No os hago esperar más...


La ganadora del Relato Romántico Paranormal es...

ESTAMPIDA ANIMAL

con su relato "La Maldición del Amor"

¡¡Enhorabuena!!

**Tienes hasta el Viernes para hacerme llegar tu dirección o pasará al siguiente**



Ahora llega lo díficil. En la categoria "REAL" ha habido un EMPATE.

¡¡LOKY Y TRASNOCHADORA!!

Hay que desempatar y la mejor solución es que sea a través de esta misma entrada.
Cualquier seguidor (requisito obligatorio) puede votar a través de esta entrada. Solo debe decir cual de los dos relatos le ha gustado más. Tenéis 24 horas justas, hasta mañana a las 09.00 A.M.
¿A qué esperas? ¡¡Ayúdanos a desempatar!!

Os dejo aquí los dos relatos para que podáis ser objetivos.

CAZADORA DE HISTORIAS - LOKY

45 SEGUNDOS - TRASNOCHADORA


¡¡Un beso y Suerte!!


P.D. Gracias a todos los participantes por hacer de esto posible y gracias también a la Editorial "El Maquinista" por cerder los ejemplares. Un beso muy fuerte a cada uno.

lunes, 21 de noviembre de 2011

¡¡Votaciones Certamen!!

¡¡Hola Chic@s!!

¿Qué tal estáis? ¡¡Hoy comienzan las votaciones!!


Sabéis que esta vez será distinta al resto. No será votación popular. Será a través de un jurado formado por los mismos participantes.
Eso sí, cada participante votará los relatos de la otra categoría.

Me explico...


Nuria Espinosa, Loky, Déborah F. Muñoz, Trasnochadora, Ana Fdez y Paty C. Marin. Tendrán que votar asignando de 1 a 7 puntos los siguientes relatos:






Por el contrario, Noelia González, Wendy, Narrador, Estampida Animal, Dawn, Sherezade y Athenna tendrán que otorgar de 1 a 6 puntos los siguientes relatos:


El Silencio - Nuria Espinosa

Cazadora de Historias - Loky

Las Dos Caras del Amor - Déborah F. Muñoz

45 Segundos - Trasnochadora

En tu Ausencia - Ana Fdez

Aprendizaje - Paty C. Marin



Los votos se harán de forma anónima a través de mi email. Podéis votar hasta el día 30 a las 23.59. El 1 diremos los dos ganadores.
**Os haré llegar este email a todos los participantes para que no se os escape**

¡¡Importante!!
Si un participante no vota, su canditatura será anulada. Ser jurado era un requisito fundamental para el Certamen.


Antes de que votéis me gustaría pediros honestidad y que seáis objetivos a la hora de dar vuestros votos.
También me gustaría recordaros los fabulosos premios que conseguirán los ganadores...

* Ganador del Relato Romántico Paranormal - 1 Ejemplar de " Susurros desde el Más Allá" + Diploma Virtual + Marcapágina del Blog.
Ver Sinopsis AQUÍ

* Ganador del Relato Romántico Real - 1 Ejemplar de "Mi Corazón es Tuyo" + Diploma Virtual + Marcapágina del Blog.
Ver Sinopsis AQUÍ

¡¡Un saludo enorme, gracias por participar y SUERTE!!

domingo, 20 de noviembre de 2011

Aprendizaje

¡¡ Hola Chic@s !!

Os dejo AQUI el decimotercer relato del "I Certamen de Relatos".


¡¡Espero que lo disfrutéis!!

APRENDIZAJE +18 AÑOS

Autora: Paty C. Marin
Blog: http://cuentosin.blogspot.com
Categoria: Real

Violeta emitió un jadeo ahogado cuando su mundo quedó a oscuras. Se mordió el labio inferior tratando de controlar los temblores de las manos, luchando contra el deseo de arrancarse la venda que él acababa de ponerle.

–¿Te aprieta? –susurró Mario en su oreja con mucha suavidad. El timbre ronco de su voz recorrió la piel de Violeta, que se estremeció visiblemente. Negó con la cabeza. –¿Nerviosa?

–S-sí –reconoció ella con un gemido, con una nota de pánico en la voz. Mario apoyó las manos en sus delicados hombros y depositó un beso en su cabeza.

–Confía en mí. Hemos hablado, sabes lo que voy a hacer y sabes que no haré nada que no quieras –deslizó los dedos por los brazos de la joven y entrelazó sus manos con las de ella. –Y ya sabes, que si no quieres continuar, solo tienes que decírmelo. ¿Entendido?

Ella asintió con más seguridad. Mario cerró un momento los ojos y soltó el aire que había estado contendiendo todo el tiempo mientras daba un paso atrás, alejándose de Violeta. Lo más importante ahora era mostrarse seguro, evitar por todos los medios que ella pudiera percibir que él también estaba nervioso. No tenía ninguna experiencia en este campo, al menos no una experiencia práctica; había estado investigando sobre el tema durante varios días hasta que una mañana, decidió que se sentía preparado. Ahora, toda esa determinación ya no era tan firme. Ahora, se daba cuenta de la magnitud de la situación: Violeta estaba en sus manos, era su responsabilidad. Y ella confiaba en él.

No iba a negar que tenía miedo, mucho miedo. Lo último que quería era hacerle daño, o que ella se sintiese insegura. No quería estropearlo todo. No soportaría su pérdida, no soportaría que ella le pudiese mirar con miedo, recelo u odio. Tales pensamientos eran tan abrumadores que le aplastaban el pecho y no lo dejaban respirar. Sacudió la cabeza. No, no había lugar para la vacilación. No ahora que ella estaba ahí, con los ojos vendados, preguntándose qué era lo que Mario había preparado para ella. No ahora que ella esperaba entregarse a él completamente. En toda batalla, suponía una ventaja táctica elegir bien el terreno. Para la ocasión, había escogido un lugar en el que ella pudiera sentirse más segura: su propia habitación. Se acercó a ella nuevamente y con suavidad, apoyó una mano entre sus omóplatos, empujándola hacia la cama de su cuarto.

–Sube a la cama y túmbate boca arriba, por favor.

Aunque había sido una petición, el tono de su voz se endureció para formar una demanda. Se sentía un poco estúpido tratando de imponerse de esta manera, pero cuando Violeta asintió y se acercó a tientas al borde de la cama, una extraña sensación de regocijo le recorrió el espinazo. Observó que ella subía y hacía lo que él había dicho, se tumbó de espaldas y se quedó completamente inmóvil, como una estatua. Vestía sus prendas de encaje malva que tan bien le quedaban. Él sentía una extraña fascinación morbosa por ver a su chica cubierta por lencería del mismo color que su nombre. Lentamente, se aproximó a ella y se recreó en las voluptuosas curvas de su cuerpo. Tenía los muslos lustrosos, las caderas anchas y los pechos redondos; la frente pequeña, la nariz redonda, los labios gruesos y el mentón terco. Violeta era una muchacha valiente, acceder a realizar esta fantasía junto a él lo llenaba de orgullo. La complacería como era debido, como ella se merecía. Con decisión, se acercó a la cama junto a ella. Estaba rígida, con los puños apretados a las sábanas. Mario deslizó los dedos por su brazo desnudo con delicadeza hasta rodearle la muñeca. Tiró levemente, pero ella estaba agarrada a la tela como si le fuera la vida en ello. Escuchó que exhalaba una larga bocanada de aire. Estaba tensa, muy tensa.

–Relájate, nena –le susurró, transmitiéndole seguridad.

Ella tragó saliva y asintió, vacilando unos segundos antes de soltarse. Cuando liberó la sábana, Mario dirigió la mano de Violeta hacia arriba, poniéndola por encima de su cabeza. Hizo lo mismo con la otra mano y cuando las tuvo juntas, deslizó la cinta de seda púrpura que había comprado el día anterior, un color pensado especialmente para ella. Ella ahogó otro jadeo y se removió con inquietud al descubrir que tenía las manos atadas a la cabecera.

–No te muevas –ordenó él. Ella gimió y el muchacho, incapaz de verla sufrir, se inclinó para regalarle un beso corto y suave, un roce húmedo. Ella quiso reclamarle un beso más largo, pero Mario se retiró rápidamente. No quería mostrarse piadoso ni compasivo tan pronto y tampoco hacer concesiones; pero había que ir despacio y se dijo que Violeta tendría que resistir un poco. Sabía que ella no era de cristal y que lo soportaría todo, de lo contrario, estaría gritándole que la soltara. –Violeta, quieta –exigió con el ceño arrugado y los dientes apretados. Ella lo hizo y Mario suspiró de alivio.

Recreándose en la hermosura de la joven, el muchacho acarició su cadera, deslizando las caricias por su vientre. Ella se agitó, pero no rechazó el contacto. Mario sintió en la punta de los dedos la cálida suavidad de la piel femenina, sus temblores y su agitada respiración. Dejó vagar las manos por todo su cuerpo, desde el cuello hasta los pies, evitando tocar las zonas cubiertas por la lencería. Ella se relajó poco a poco y un suspiro brotó de sus labios, un sonido que fue directo al interior de sus pantalones. Era el momento de pasar a la ofensiva.

Ella soltó un grito ahogado cuando Mario cubrió su entrepierna con la mano. Él comprobó con satisfacción el calor abrasador que desprendía el sexo bajo la palma y empezó a acariciarla por encima de la tela ligeramente húmeda.

–¿Te gusta? –le preguntó sobre los labios. Ella movió la cabeza asintiendo y él decidió que era momento de proceder. Subió la mano hasta el borde de la prenda y la deslizó por sus muslos hasta retirársela por los pies. Violeta tragó saliva al verse repentinamente expuesta, ahogándose en sus propios jadeos. –Separa las piernas –exigió el muchacho. Obedeció mansamente, pero con miedo.– Precioso –alabó. Aquellas palabras hicieron hervir la sangre de Violeta, cuya piel se ruborizó. De pronto, Mario cogió uno de sus tobillos y lo rodeó con algo suave. Cuando tiró, descubrió que también estaba atado y su otro pie no tardó en quedar igual que el otro. No pudo cerrar las piernas.

–Mario… –gimió.

–No hables. No te he dado permiso.

La voz del adolescente había desaparecido y ahora estaba con un hombre. Violeta se vio aplastada por la potencia de su exigencia y cerró la boca. Las manos del muchacho descubrieron sus pechos sensibles y sus abrasadores labios cubrieron una de las tiernas cimas. La lengua arañó la tierna piel y los dientes apretaron enviando un intenso latigazo de placer que estalló entre sus piernas. La cabeza empezó a darle vueltas, pero cuando Mario abandonó su pecho, le mordió el otro con algo más de fuerza. Quiso decirle que fuera más despacio, pero no lo hizo, y el muchacho la saboreó con vehemencia. Violeta tiró de las cintas que ataban sus manos, anhelando acariciarle, sentirle en los dedos, pero era imposible. Levantó el pecho para que las caricias fuesen más intensas, pero cuando lo hizo él se retiró.

–No me tientes –y le dio una palmada en el muslo que resonó por toda la habitación, llenándola de vergüenza. Tiró de las cintas de los tobillos dispuesta a darle una patada, pero las manos de Mario no permanecieron ociosas. El cuerpo de Violeta sufrió una violenta convulsión cuando los dedos invadieron su indefenso sexo sin encontrar ninguna resistencia. –Qué suave… –murmuró Mario con adoración. Violeta sintió un aluvión de deseo abrasándole todas las terminaciones nerviosas, quemándole las entrañas, se quedó sin respiración. Él no le permitió recuperarse de la impresión, de pronto, Violeta se escuchó a si misma lamentarse sonoramente, gozando de aquellas caricias profundas. –Y qué caliente estás… me encanta.

Las palabras hicieron que le subiera más la fiebre. Quiso hablar, pero Mario le cubrió la boca y ahogó sus protestas sin dejar de penetrar su dulce sexo. Las lágrimas le saltaron de los ojos, humedeciendo la venda. Mario tenía las manos grandes, era un boxeador y sus dedos podían alcanzar lugares de su interior que ella no creía que existían. Tenía tanta fuerza, la complacía con tanta firmeza, que el orgasmo fue devastador y durante unos instantes, sintió que saltaba al vacío y que caía.

Sus palpitaciones no habían cesado cuando sintió el calor del cuerpo de Mario. Negó con la cabeza, luchando contra el deseo, el miedo y un sentimiento que no lograba identificar. Estaba llena de pánico, sentía que aquel placer dolía, que era demasiado intenso para ser cierto, que era dañino. Pero sus muñecas estaban firmemente sujetas, igual que sus tobillos y por eso no pudo impedir verse colmada por la inmensa y ardiente virilidad que se hundió en su sexo, arrollándola como un alud. Se quedó sin aire, Mario retiró la mano de sus labios y la besó tiernamente. Violeta apenas distinguía otra cosa que no fuese el enorme cuerpo de su hombre tumbado sobre ella, empujándola contra el abismo de otro clímax de dimensiones catastróficas. Gritó su nombre cuando sus ojos se nublaron, su cuerpo tembló descontrolado y él no cesó en sus atenciones hasta derrumbarse exhausto sobre ella.

Poco a poco, la realidad se abrió paso entre ellos. Mario le quitó la venda y la miró a los ojos, soltándole las manos, besando sus muñecas enrojecidas. Le soltó los pies y cuando ella creía que todo terminaría ahí, la hizo girar sobre la cama y le ató las manos a la espalda.

–¿Q-qué haces…? –preguntó alarmada.

–Enseñarte todo lo que he estado planeando…–pronunció con la voz ronca.– Te quiero, te quiero tanto, que no puedo separarme de ti… –alargó las manos, cogiéndola del cabello y de la barbilla, obligándola a que le mirase. –A partir de ahora, y hasta que no lo resistas más, seré tu Señor… y tu mi querida sumisa. Confía en mi.


El Señor Lobo y Caperucita

¡¡ Hola Chic@s !!

Os dejo AQUI el undécimo relato del "I Certamen de Relatos".


¡¡Espero que lo disfrutéis!!

EL SEÑOR LOBO Y CAPERUCITA

Autora: Athenna
Blog: http://athenna-athenna.blogspot.com/
Categoria: Paranormal

“My inmortal”. Otra vez esa odiosa melodía. Recuerdo que la elegí como tono porque me gustaba la canción y pensé que era una buena forma de hacer mis mañanas más alegres. Creo que va siendo el momento de cambiarla por otra antes de que la aborrezca…demasiado. Ya he llegado a la conclusión de que no soy mujer de amaneceres y nada me hará cambiar por mucho que lo intente. Y lo he intentado de mil maneras diferentes. Siempre he preferido las noches. Inexplicablemente, son aquellas iluminadas por una rolliza ladrona que, en todo su esplendor, roba los rayos del sol para crear su propia luz cuando verdaderamente me siento yo.

Cojo el móvil y apago la alarma. Adormilada, salgo de las cobijas que me mantienen caliente para tomar una rápida ducha, vestirme y prepararme para empezar otra jornada de trabajo. Hoy es un día importante. Con un poco de suerte, esta noche estaré haciendo las maletas de vuelta a casa.

Trabajo para una oficina especializada en la venta y arrendamiento de fincas y terrenos. Hace unas semanas, un importante y poderoso hombre, el señor der Wolf, solicitó un estudio sobre ciertas parcelas, interesado en conseguirlas y edificar sobre ellas. Es por esa razón por la que me encuentro aquí, en una cabaña situada en un pequeño pueblo, cercano a un bosque, cuyo nombre no aparece ni siquiera en los mapas. Es tranquilo y apacible. Demasiado. Vale, en realidad es un lugar aburrido y apagado. Aún, a día de hoy, no me explico cómo tal cúmulo de abruptas casualidades me llevaron a este inhóspito lugar alejado de la mano de la civilización moderna y de las nuevas tecnologías; bueno, es lógico que alguien tuviera que llevar a cabo dicho informe, más no lo es que yo, una chica sin casi experiencia y novata, fuera la elegida. Quizás exagero un poco, pero es tal mi frustración, tal, que me siento atrapada, aquí, en una jaula de aburrimiento y opacidad que hace mella en mi vida personal. Siento una opresión en mi pecho cada vez mayor y constantes mariposas revolotean jugando con mi cuerpo. Pensé que sería una emoción propia de los bruscos cambios en mi vida pero, en vez de disminuir, con el paso del tiempo, no hace más que aumentar mi malestar. Es como si…como si esas pequeñas voladoras esperaran algo.

El rugido de un motor, proveniente del exterior interrumpe mis desvaríos y tontas nostalgias. Debe ser él. Anoche me avisaron de la visita del señor der Wolf. Me levanto del sillón, acomodo mi ropa lo mejor posible y salgo a su encuentro.

- Hola, buenos días, usted debe de ser…- Mi elaborada presentación muere en mis labios cuando mis ojos se cruzan con los suyos, unos oscuros y profundos pozos sin fondo. Son electrizantes, tan vivos, tan cazadores.

Delante de mí, se halla el hombre más atractivo y seductor que haya tenido el placer de contemplar. Es alto y musculoso. De piel oscura y porte majestuoso. No es solo su apariencia…su aura, su apariencia salvaje, casi animal. Siento peligro, pero me gusta. Debería asustarme pero no lo hace. Tendría que correr, pero solo quiero abrazarle. No lo conozco, pero me excita. ¿Por qué? Jamás me había comportado antes de forma tan…instintiva. Me siento algo avergonzada. Lo miro con las mejillas arreboladas, lo sé, las siento encendidas y rezo porque no se dé cuenta.

- Mía.

- ¿Perdón?- Quizás he escuchado mal. ¿Aquel hombre ha dicho que soy suya? Mi primer impulso es tirarme a sus brazos y contestarle que lo soy, empero mi orgullo me impide exteriorizar ese sentimiento.

- He dicho que eres mía – Sin ningún pudor me repite las mismas palabras. Una pícara y deslumbrante sonrisa adorna su faz en todo momento. Su voz eriza mi piel y penetra mis sentidos. Y esa mirada me tiene hipnotizada desde el primer instante en que me perdí en ella.

- No soy de nadie. - Me hincho victoriosa al observar, por primera vez desde este extraño encuentro, algo de incredulidad e inseguridad reflejado en sus iris.

- Eres mía, te lo aseguro.

- O quizás no. – Y, sin embargo, cada vez me cuesta más resistirme a sus avances. Es tal su seguridad, tal la veracidad con la que impregna cada uno de los sonidos que borra de un solo soplido todas mis dudas.

- Eres mi pareja predestinada.

- No creo en el destino. Solo en lo que me labro por mi misma en él. – Esta frase parece dejarlo sin palabras momentáneamente.

- ¿Estás segura?

- No. Sí. No lo sé – Ya no sé ni lo que digo. Sus palabras me atraen irremediablemente. No puedo resistir la tentación de descubrir lo que hay después del hoy.

- Mujer obstinada.

- Cavernícola. – Y él parece darse cuenta porque esa sonrisa atrayente ha vuelto a adornar su cara.

- ¿Cavernícola?

- Sí. – Estoy perdiendo el control y la razón. Este extraño llena todos mis pensamientos y me hace una muñeca moldeable en sus manos, unas manos varoniles y fuertes.

- ¿Y por qué no mejor un lobo?

- ¿Un lobo? – No soy la única sorprendida por sacar a colación este animal.

- Así no vamos a llegar a nada, ¿verdad?

- Desde luego, de esta forma no. - Sonrío. Acaba de cambiar de tema. Noto como cambia el peso de un pie a otro. Está nervioso.

- Entonces…

- ¿Qué tal si empiezas invitándome a cenar? – Me sonrojo, pero, por vez primera, he sido sincera conmigo mismo y le he dicho lo que realmente quería decir desde que lo vi.

Quizás, no sea tan malo salir con un lobo.

Y las mariposas anidadas en mi estómago alzaron el vuelo. Majestuosas. Libres. Juntas.


sábado, 19 de noviembre de 2011

Notas Anónimas

¡¡ Hola Chic@s !!

Os dejo AQUI el undécimo relato del "I Certamen de Relatos".


¡¡Espero que lo disfrutéis!!

NOTAS ANÓNIMAS

Autora: Sherezade
Blog: http://milyunatardes.blogspot.com/
Categoria: Paranormal

Nadie más que yo sabe el dolor que siento al decirte esto: Mañana me marcho. En cierto modo es lo mejor para los dos y tarde o temprano esto tenía que pasar. He sido un estupido al pensar que algún día tu y yo podríamos haber sido felices juntos.Ojalá las cosas no tuviesen que tomar este camino, pero te quiero demasiado y no quiero ponerte en peligro. Te deseo toda la felicidad del mundo pequeña cascanueces.

Carla no podía creer lo que estaba leyendo. Como cada tarde, al terminar la clase de ballet, se había dirigido a su taquilla emocionada, deseando leer la nota que le habría dejado su chico misterioso. Pero esa tarde no sería como las demás. Se iba, el chico misterioso se iba. Sintió como desaparecia todo lo que estaba a su alrededor y solo quedaban la nota y ella. No podía irse de esa manera, sin dar ninguna explicación, él no era así ¿O sí?¿Qué sabía de ese chico, si no conocía ni su rostro?¿Podía fiarse de esas notas que llevaba recibiendo desde hacía meses? Carla arrugó la nota que tenía preparada para él y la tiró a la papelera.

Anduvo el camino hacia su casa sumergida en sus pensamientos. Al llegar a ella, se encerró en su cuarto y notó como sus lágrimas inundaban sus mejillas¿Por qué se sentía así?¿Es que se había enamorado de alguien a quien no conocía? No logró dar las respuestas a sus preguntas, y entre sollozos se adentró en un profundo sueño.

A la mañana siguiente, se despertó con los ojos hinchados.Era sábado así que dedicó la mañana prácticamente a vaguear. Cuando se estaba acercando el mediodía sacó de su cajita las notas del chico misterioso y empezó a leerlas una a una. No podía evitar esbozar una sonrisa cada vez que leía "pequeña cascanueces". Se le encogió el corazón al pensar que ya no se lo diría más. Cuando llegó a la última nota se fijó que esta era diferente, no solo por el contenido sino porque algunas de las letras estaban subrayadas suavemente. Cogío papel y boli y comenzó a escribirlas:

d o s en e l a c a n t i l a d o

¿Dos en el acantilado? ¡Era una cita! Carla miró el reloj y comprobó con desesperación que eran las una y media. Se vistió a toda prisa y se montó en la bici para llegar al acantilado lo antes posible. Pedaleó tan rápidamente que llegó diez minutos antes de su cita. Se bajó de la bici y se sentó a contemplar el mar. Le relajaba el sonido que hacían las olas al fundirse con las rocas, podría quedarse horas en ese lugar escuchándolo. De pronto oyó una voz a su espalda:

-Has venido pequeña cascanueces.

Carla se giró apresuradamente. Vio a un chico alto y moreno con unos ojos azules que desprendían una luz cegadora. Lo conocía. Era el hermano de Bea, una de las chicas que estaba en su clase de ballet. Carla sintió como su corazón le palpitaba tan fuerte que temía que se le fuese a salir allí mismo:

-¿Por qué no me dijiste quién eras?¿Y qué significa la última nota que me mandaste?¿Bea se va también?¿Por qué puedo estar en peligro?- Dijo Carla dominada por el nerviosismo.

- Puede que esto que voy a contarte te parezca un cuento chino, pero tengo forma de demostrártelo. No soy un humano Carla.

Carla se quedó perpleja ante aquella afirmación. -¿Y qué eres entonces?- preguntó incrédula.

- Soy un sireno. Se que es difícil de creer pero es así. Los sirenos somos criaturas marinas que nos dedicamos a controlar el mar. La vida marina es nuestra responsabilidad.

-¿Y cómo puedes demostrármelo?

El chico cerró los ojos y fueron envolviéndole unas pequeñas gotas de agua brillantes que transformaron sus piernas en una gigantesca cola con escamas de un azul tan intenso como el color de sus ojos. Su torso quedó al descubierto, y en el cuello se abrieron unas enormes branquias. Fue acercándose poco a poco hacia Carla le cogió la cara con sus suaves manos y la besó suavemente.

-¿Por qué tienes que irte?- dijo Carla con lágrimas en los ojos

- Algunos sirenos se han revelado contra la autoridad y pretenden inundar la tierra. No puedo permitir que esto suceda y tampoco puedo dejar a mis hermanos solos en esta lucha. Te prometo que cuando todo termine volveré y ya ni nada ni nadie podrá separarme de ti. Desde que te vi en la academia de baile no pude quitarte de mi cabeza, y se que me comporté como un cobarde, pero solo quería protegerte no revelándote mi identidad. Hay más como yo en tierra que pertenecen al grupo de los rebeldes y temía que te hiciesen daño. No soportaría que te hiciesen daño Pequeña cascanueces.

Carla se acercó lentamente y lo besó. En ese instante fue consciente del sentimiento tan grande que estaba brotando desde hace tiempo dentro de ella. Estaba enamorada de él.

El chico se dirigió al borde del acantilado dispuesto a saltar. Del agua emergía la figura de una hermosa mujer sirena que a Carla le resultaba familiar. Era Bea. Le hizo un saludo con la cabeza a Carla, la cual le respondió anonadada. Luego se dirigió al chico y le dijo:

- ¡Espera! Solo quiero saber una cosa más ¿Cuál es tu nombre?

-Deneo- y dicho esto saltó al mar.

Pasaron días, semanas e incluso meses y Carla no faltaba un día a su cita en el acantilado. Todos los días lanzaba al mar una nota de amor dentro de una botella, esperando que su enamorado pudiese leerla. Si algún día encuentras una botella con un mensaje dentro de ella flotando en el mar ¡No la cojas! Porque seguro que Deneo estará buscándola.


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